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Tipos de sal para tu cocina

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La sal, es un elemento fundamental que no puede faltar nunca en las alacenas de nuestras cocinas, ¿sabías que diferentes tipos de sal condimentarán de diferente manera tus platillos?

Hay quien adora los alimentos bien condimentados y quien opina que oculta el sabor natural de nuestros platos. Hay quien tiene buena mano al cocinar y sabe siempre la cantidad justa a añadir y quien no acierta con el famoso puño de sal, sacando platos sosos o sabrosos en exceso. Y hay quien sólo utiliza la sal de toda la vida para cocinar y quien se atreve a transformar sus recetas con la gran variedad de tipos de sal existentes. ¿Aún no los conoces? Sigue leyendo y te sorprenderá descubrir un paraíso de sabores desconocido por muchos.

La sal común: la de toda la vida

La reina de la cocina. Su base es el cloruro sódico que se obtiene por un proceso industrial en laboratorios, y en ocasiones se le suman otros componentes como flúor o yodo para enriquecerla. También se le añaden con frecuencia ciertos aditivos que evitan que se apelmace o se cristalice. La sal final es la sal de mesa que todos hemos usado tanto en alimentos crudos como cocinados, mientras que la sal gruesa se caracteriza por cristales de mayor tamaño y se emplea típicamente a la hora de salar carnes o pescados.

En ocasiones se mezcla con otros elementos para aportar una sal con sabor propio, como la sal con yuzu, o se modifica en laboratorio sustituyendo aproximadamente dos terceras partes del sodio por otros elementos, facilitando así su consumo en personas que poseen una tensión arterial ligeramente elevada. Esta sal baja en sodio se conoce como hiposódica y suele incluirse en las dietas de las personas hipertensas.

Sal del Himalaya: la sal rosa más pura

La  Sal del Himalaya tal y como indica su nombre, es extraída de esta cordillera y de océanos primitivos ya secados tras millones de años, como el de los Andes. Si bien su estructura tiene variaciones ligeras respecto a la sal de mar, una de las características más destacadas de esta sal es su gran estado de pureza.

Sal marina o céltica: la tradición del mar

Esta sal se elabora de forma tradicional al extraerse del mar, evitando su contacto con metales y permitiendo el proceso natural de evaporación del agua. La sal de mar tiene hasta 84 elementos nutricionales y se caracteriza por una estructura que, sorprendentemente, es similar a la de nuestros fluidos corporales. Esta sal céltica se ha asociado a diferentes remedios para preservar la salud, y es comúnmente recomendada para las personas que padecen de enfermedades cardiovasculares. Es por tanto una fuente de salud perfectamente compatible en una dieta equilibrada, además de aportar el frescor del mar a nuestras recetas.

Una de las variedades más conocidas de este producto es la sal de algas, que se obtiene al enriquecer con esencia de algas marinas durante el proceso de secado al sol a la sal extraída del mar. El resultado final es una sal exquisita que acompaña especialmente bien a pescados y guisos marineros.

Así que ya sabes, si quieres aderezar tus platillos, puedes jugar con el ingrediente que da el toque de diferencia a tu sazón.

 

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