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Home office: elige la silla ideal 

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Uno de los grandes problemas que han traído la pandemia es que el trabajo, el estudio y el tiempo libre se pasan de la misma  manera: sentados. Es por eso que las sillas se vuelven un elemento fundamental en nuestra vida

Esto no puede ser gratuito para la salud. De hecho, la mayoría de las personas que se encuentre en esa situación sabrá que no lo es. Al poco tiempo de haber dejado la actividad regular, que requería más o menos cierto movimiento, probablemente hayan aparecido dolores, molestias o contracturas. Si bien las causas pueden ser diversas, es probable que muchas de ellas se relacionen con un problema común y creciente: el sedentarismo.

Dolores y molestias

Todas las consecuencias mencionadas anteriormente son imperceptibles a corto plazo e incluso imperceptibles para la propia persona. El aumento de peso es detectable, pero el resto de los factores que se ven incrementados no se pueden ver.

No obstante, mantenerse sentado durante tanto tiempo frente a una computadora también puede ocasionar efectos adversos físicos que los afectados puedan notar. Uno de los dolores que más sufren quienes pasan sentados mucho tiempo es la llamada lumbalgia, o dolor de la espalda en la zona lumbar

Esta molestia se produce por varios motivos:

  1. El cuerpo humano fue diseñado para moverse y no para pasar ocho horas diarias sentado delante de una pantalla.
  2. La columna vertebral, con sus curvas características, fue diseñada      para soportar el peso del cuerpo.
  3. Al pasar mucho tiempo frente a la computadora, la columna pierde su función principal, ya que generalmente las personas se suelen sentar en una postura que no es la correcta, perdiendo la curvatura normal de la zona lumbar.
  4. La columna lumbar por naturaleza presenta una lordosis o curvatura hacia dentro, mientras que la postura más típica cuando las personas se sientan, sobretodo si pasan mucho tiempo sin levantarse, es echar los hombros hacia delante y la zona lumbar hacia atrás. Así, se crea una curva convexa en lugar de cóncava.
  5. Además, genera que la musculatura de la zona central del cuerpo pierda su función de ayudar a mantener una postura correcta y se acorten ciertos grupos musculares.

El elemento protagónico dentro del hogar se vuelve entonces la silla: ¿en dónde trabajar?, ¿silla o sillón?, ¿duro o blando?, etcétera, etcétera…

¿Qué debemos mirar a la hora de comprar una silla de oficina y qué modelos son recomendables?.

¿Cómo debería ser una silla de trabajo?

Cada persona, por una serie de diferentes factores, tiene una postura propia única. Los hay que presentan una espalda plana, una espalda encorvada o una combinación de ambas y en consecuencia una posición de la cabeza diferente. Los hay más altos y más bajos, más delgados y más corpulentos.

Como no todos somos iguales, no podemos pretender que todas las personas se sientan cómodas con la misma silla, por eso la silla de oficina “universal” es adaptable, sin embargo existen características que ayudarán a nuestro cuerpo:

  1. Debe tener ruedas para facilitar los movimientos a lo largo de la mesa.
  2. La altura del asiento debe ser regulable, b La computadora debe estar a la altura de los ojos, para que las cervicales estén alineadas.
  3. Una silla de oficina debe tener son descansabrazos para descansar estas extremidades y cambiar de postura a lo largo del día. Deben ser regulables en altura para evitar posiciones forzadas.
  4. La silla debe tener una constitución estable, porque todos tendemos a apoyarnos más hacia un lado u otro y los asientos que se inclinan a un lado u otro según nuestro peso podrían generar dolores de espalda al tener posiciones escolióticas.
  5. Los materiales deberían ser textiles o texturas transpirables, hipoalergénicas y que no resbalen. No ni muy acolchados, ni muy rígidos.

Sin embargo, lo fundamental es que cada dos horas la persona se levante y se mueva. Por muy cómoda que sea una silla, si estás sentado 8 horas al final va a haber dolor sí o sí.

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